jueves, 9 de julio de 2015

JOAQUÍN SABINA

Mi primer Pasaporte

Mi primera manzana se llamaba quién eres
mi primera hipoteca se llamaba después
mi primer laberinto se llamaba mujeres
mi primer adjetivo se llamaba al revés.
Mi primera guitarra se llamaba extranjero
mi primera moneda se llamaba real
mi primer mandamiento se llamaba no quiero
mi primer uniforme se llamaba papá.
Mi primer apellido se llamaba Martínez
mi primer desconsuelo se llamaba Lulú
mis primeros Abeles se llamaban Caínes
mi primer don Quijote se llamaba Mambrú.
Mi primer espejismo se llamaba verano
mi primera fulana se llamaba por fin
mi primer pasaporte se llamaba Mariano
mi primer aeropuerto se llamaba París.
Mi primera estación se llamaba horizonte
mi primera venganza se llamaba perdón
mi primer cigarrillo se llamaba Bisonte
mi primer crucigrama se llamaba canción.
(De vuelta a Madrid, septiembre de 2004)

Mis primeros desconciertos 
(Mis primeros penúltimos)

Mi primer desconcierto se llamaba destino
mi primer hasta luego se llamaba good bye
mi primer Al Capone se llamaba Al Pacino
mi primer sonotone se llamaba Compay.
Mi primer cumpleaños se llamaba posguerra
mi primer seminario se llamaba Berceo
mi primer planetario se llamaba la tierra
mi primera Julieta se llamaba deseo.
Mi primer molotov se llamaba Bilbao
mi primera viuda se llamaba Vietnam
mis primeros naufragios se llamaban Callao
mi primera esperanza se llamaba l’espoir.
Mi primer desencanto se llamaba febrero
mi primer esperanto se llamaba español
mis primeros pinchazos se llamaban torero
mi primer zapatero se llamaba charol.
Mi primera madrastra se llamaba gran vía
mi primera nostalgia se llamaba baúl
mi primer oui, je t’aime, se llamaba algún día
mi primer punto g se llamaba Interviú.
Mi primer crisantemo se llamaba sudario
mis primeras gardenias se llamaban Machín
mi primer gatillazo se llamaba Inventario
mi primera resaca se llamaba Albayzín
.Mi primer afterhour se llamaba vigilia
mi primer ateísmo se llamaba Jesús
mi primera gestapo se llamaba familia
mi primer islamismo se llamaba couscous.
Mi primer vis a vis se llamaba cualquiera
mi primera bohemia se llamaba Pigalle
mi primer boca a boca se llamaba enfermera
mi primera amateur se llamaba fatal.
Mi primer carpe diem se llamaba otra raya
mi primer equipaje se llamaba hashís
mi primer kamikaze se llamaba canalla
mi primer trío de ases se llamaba Police.
Mi primer arzopisbo se llamaba Yupanqui
mis primeros cincuenta se llamaban stop
mi primer Nosferatu se llamaba Polanski
mi primera blasfemia se llamaba oración.
Mi primer virgo potens se llamaba vagina
mi primera chistera se llamaba bombín
mi primer enemigo se llamaba Sabina
mi primera frontera se llamaba Joaquín.
Mis primeros setenta se llamaban Guevara
mi primer Vaticano se llamaba Fidel
mi primera faldita se llamaba dispara
mis primeros vaivenes se llamaban andén.
Mi primer aguacate se llamaba pomelo
mi primer crecepelo se llamaba champú
mi primer disparate se llamaba consuelo
mi primer desconsuelo se llamaba Moscú.
Mi primer bandoneón se llamaba García
mi primera cadena se llamaba la dos
mi primera ecuación se llamaba sandía
mi primera Jimena se llamaba hola adiós.
Mi primera coartada se llamaba domingo
mi primer Odiseo se llamaba Dublín
mi primer filisteo era el capo de un bingo
mi primer gay trinar se llamaba arlequín.
Mi primer primo hermano se llamaba Chavela
mi primera madonna se llamaba Lucía
mi primera persona se llamaba a dos velas
mi primer cul de sac, calle melancolía.

      La canción más hermosa del mundo

      Yo tenía un botón sin ojal, un gusano de seda,
medio par de zapatos de clown y un alma en almoneda,
una hispano olivetti con caries, un tren con retraso,
un carné del Atleti, una cara de culo de vaso,
      un colegio de pago, un compás, una mesa camilla,
una nuez, o bocado de Adán, menos una costilla,
una bici diabética, un cúmulo, un cirro, una strato,
un camello del rey Baltasar, una gata sin gato,
      mi Annie Hall, mi Gioconda, mi Wendy, las damas primero,
mi Cantinflas, mi Bola de Nieve, mis tres Mosqueteros,
mi Tintín, mi yo-yo, mi azulete, mi siete de copas,
el zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa.
      Mi escondite, mi clave de sol, mi reloj de pulsera,
una lámpara de Alí Babá dentro de una chistera,
no sabía que la primavera duraba un segundo,
yo quería escribir la canción más hermosa del mundo.
      Les presento a mi abuelo bastardo, a mi esposa soltera,
al padrino que me apadrinó en la legión extranjera,
a mi hermano gemelo, patrón de la merca ambulante,
a Simbad el marino que tuvo un sobrino cantante,
      al putón de mi prima Carlota y su perro salchicha,
a mi chupa de cota de mallas contra la desdicha,
mariposas que cazan en sueños los niños con granos
cuando sueñan que abrazan a Venus de Milo sin manos.
      Me libré de los tontos por ciento, del cuento del bisnes,
dando clases en una academia de cantos de cisne,
con Simón de Cirene hice un tour por el monte Calvario,
¿qué harías tú si Adelita se fuera con un comisario?
      Frente al cabo de poca esperanza arrié mi bandera,
si me pierdo de vista esperadme en la lista de espera,
heredé una botella de ron de un clochard moribundo,
olvidé la lección a la vuelta de un coma profundo.
      Nunca pude cantar de un tirón
la canción de las babas del mar, del relámpago en vena,
de las lágrimas para llorar cuando valga la pena,
de la página encinta en el vientre de un bloc trotamundos,
de la gota de tinta en el himno de los iracundos.
      Yo quería escribir la canción más hermosa del mundo.
  
      Hay mujeres

      Hay mujeres que arrastran maletas cargadas de lluvia,
Hay mujeres que nunca reciben postales de amor,
Hay mujeres que sueñan con trenes llenos de soldados,
Hay mujeres que dicen que sí cuando dicen que no.
Hay mujeres que bailan desnudas en cárceles de oro,
Hay mujeres que buscan deseo y encuentran piedad,
Hay mujeres atadas de manos y pies al olvido,
Hay mujeres que huyen perseguidas por su soledad.
Hay mujeres veneno, mujeres imán,
Hay mujeres de fuego y helado metal,
Hay mujeres consuelo, hay mujeres consuelo,
Hay mujeres consuelo, mujeres fatal.
Hay mujeres que tocan y curan, que besan y matan,
Hay mujeres que ni cuando mienten dicen la verdad,
Hay mujeres que exploran secretas estancias del alma,
Hay mujeres que empiezan la guerra firmando la paz.
Hay mujeres envueltas en pieles sin cuerpo debajo,
Hay mujeres en cuyas caderas no se pone el sol,
Hay mujeres que van al amor como van al trabajo,
Hay mujeres capaces de hacerme perder la razón.»



BAJO LOS PUENTES

Se trata de vivir por accidente,
se trata de exiliarse en las batuecas,
se trata de nacerse de repente,
se trata de vendarse las muñecas.
Se trata de llorar en los desfiles,
se trata de agitar el esqueleto,
se trata de mearse en los fusiles,
se trata de ciscarse en lo concreto.
Se trata de indultar al asesino,
se trata de insultar a los parientes,
se trata de llamarle pan al vino.
Se trata de dormir bajo los puentes,
se trata de colarse en el casino,
se trata de engañar a los creyentes.


Dos horas después

La tarde consumió su fuego fatuo
sin carne, sin pecado, sin quizás,
la noche se agavilla como un ave
a punto de emigrar.

Y el mundo es un hervor de caracolas
ayunas de pimienta, risa y sal,
y el sol es una lágrima en un ojo
que no sabe llorar.

Tu espalda es el ocaso de septiembre,
un mapa sin revés ni marcha atrás,
una gota de orujo acostumbrada
al desdén de la mar.

Y al cabo el calendario y sus ujieres
disecando el oficio de soñar
y la espuela en la tasca de la esquina
y el vicio de olvidar.

Por el renglón del corazón
cada mañana descarrila un tren.
Y al terminar vuelta a empezar
dos horas después de amancer.

Tiene la vida un lánguido argumento
que no se acaba nunca de aprender,
sabe a licor y a luna despeinada
que no quita la sed.

La noche ha consumido sus botellas
Dejándose un jirón en la pared.
Han pasado los días como hojas
de libros sin leer.

Extravagario

Un obispo con mierda en el bolsillo,
un colibrí con uñas en os codos,
un corazón de plástico amarillo,
un condón sin usar de Quasimodo,
una monja con guantes de boxeo,
un Leonardo con tanga de pantera,
un cojo con derecho al pataleo,
un nieto de Boabdil por peteneras,
un desfile de puntos suspensivos,
un concejal cosido a una medalla,
la soledad de un fumador pasivo,
un marciano tostándose en la playa,
un mapa de los ojos de tripas,
una lengua de nieve con lunares,
un Dorado provincia de Arequipa,
un rufián ascendiendo a los altares,
una corbata negra azul marino,
un asesino en traje de etiqueta,
un huevo de Colón precolombino,
una mancha de tinta en la bragueta,
un Domecq escarbando en banderillas,
una escuela de adultos sin recreo,
un iceberg con caries y cosquillas,
un esternocleidomastoideo,
un tratado de leyes del embudo,
un mercado de perros con collares,
un panteón de reyes sordomudos,
un Chernobyl con piojos nucleares,
un malecón sin mar ni jineteras,
un banco sin usura ni ambición,
un estanco sin Camel ni estanqueras,
una hortera soltera en Benidorm,
un cielo de carbón, una oficina,
un pendón sin pasión ni canesú,
una ventana al viento de la esquina,
una semana más en interviú.


     Décimas del escenario


     ¿Dónde hallar una coartada 
     para este eclipse de musa,         
     de fusa, de semifusa, 
     de joie de vivre, de almohada?
     El ictus, agua pasada, 
     me brindó perfecta excusa 
     para un mutis por el foro, 
     y, mi otro yo, como un loro, 
     vomita ante el calendario: 
     ¿para cuándo el escenario? 
     El caso es que la escritura, 
     desván de la desventura, 
     me cura de algunas cosas: 
     candilejas caprichosas, 
     mariposas de Talía, 
     do re mi sol que solía 
     desbravar la mar bravía 
     y desfierar a las fieras. 
     Ojalá que las aceras 
     me hagan sitio todavía. 
     Porque nada me consuela, 
     porque todo me extravía, 
     porque duelen las duquelas 
     y llego tarde al tranvía, 
     porque quiero seguir siendo 
     sin saber cómo ni cuándo 
     y bendigo maldiciendo 
     y espero desesperando. 
     Mi venganza de don Mendo 
     será mintiendo y cantando. 


Cuando tengas frío

Usa mi llave cuando tengas frío,
cuando te deje el cierzo en la estacada,
hazle un corte de mangas al hastío,
ven a verme si estás desencontrada.
No tengo para darte más que huesos
por un tubo y un salmo estilo Apeles
y páginas anémicas de besos
y un cubo de basura con papeles.
Ni me siento culpable de tu lejos,
ni dejo de fruncir los entrecejos
que usurpan de tus ojos la alegría,
si quieres enemigos ya los tienes,
pero si socios buscas ¿cuándo vienes
a repartir conmigo la poesía?

Se enamoró de mis baladas suburbiales
      Igual que se enamoran las miopes abogadas defensoras de abyectos criminales.
Lejos de mí, colgarme agravios y medallas, resabios y bypasses
Ella tenía marido, morbo, clase, yo… un corazón canalla.
Hubo de todo, risas, duelos y querellas, caricias, disparates
Hasta la luna en los escaparates me engañaba con ella.
Pero antes del después de los despueses, haciendo eses
aprendí a maldecir el deber y a sentir sin saber lo que nadie sabía
Si pequé nunca me arrepentí, guardo un maravedí de carmín todavía.
Agonia, garrafón, noche indigesta, a veces amanecía 

      por detrás del botellón y de la siesta
     Confieso que merecían tus besos una canción mejor que ésta...»
SABINA-SERRAT

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Acuérdate de mí cuando me olvides, que allí donde no estés iré a buscarte,
siguiendo el rastro que en el cielo escribes las nubes que van a ninguna parte.
Acuérdate de mí en tus plegarias y búscame con los ojos cerrados
entre la muchedumbre solitaria yo tampoco te quiero… demasiado.
Como te tomo, me doy, como te busco te evito
como me vengo, me voy como me pongo, me quito
como te falto, te sobro como me callo, te digo
como te pago, me cobro como te extraño, te olvido.
Por ver volar los peces de colores hicimos agujeros en el agua
preocupados en los alrededores siempre en la dimensión equivocada.
Mujer de sombras y de melancolía volvamos al Edén 
que nunca has ido a celebrar con las copas vacías 
el gusto de no habernos conocido.
SABINA – SERRAT

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